Según este horóscopo, el destino y el carácter de una persona dependen de su año de nacimiento.
Ópalo
1900
1912
1924
1936
1948
1960
1972
1984
Esmeralda
1901
1913
1925
1937
1949
1961
1973
1985
Rubí
1902
1914
1926
1938
1950
1962
1974
1986
Zafiro
1903
1915
1927
1939
1951
1963
1975
1987
Diamante
1904
1916
1928
1940
1952
1964
1976
1988
Ágata
1905
1917
1929
1941
1953
1965
1977
1989
Amatista
1906
1918
1930
1942
1954
1966
1978
1990
Topacio
1907
1919
1931
1943
1955
1967
1979
1991
Granate
1908
1920
1932
1944
1956
1968
1980
1992
Crisolito
1909
1921
1933
1945
1957
1969
1981
1993
Aguamarina
1910
1922
1934
1946
1958
1970
1982
1994
Turmalina
1911
1923
1935
1947
1959
1971
1983
1995
Ópalo. El ópalo no es una piedra demasiado afortunada. Lo atormentan todo tipo de miedos y la indecisión en la vida personal. Estas personas se inventan enemigos en su entorno con facilidad. Si tienen enemigos, son del signo de la amatista, por eso no deben formar pareja con ella. Sus periodos de crisis son de los 31 a los 37 y de los 41 a los 45 años. Después llega la calma.
Las mujeres de esta piedra son atractivas y agradables. En el fondo de su corazón son cautas y temerosas, y no se fían de la gente. Antes de encontrar a su elegido, se quemará más de una vez. No le gusta el trabajo físico ni agotarse.
El hombre es una persona tranquila y paciente. Le gustan la política y las humanidades. En el amor es ardiente, pero rara vez una mujer lo hace feliz.
Esmeralda. Es una piedra afortunada. Quien nace bajo ella será feliz: solo tiene que alargar la mano para alcanzar esa felicidad. Las esmeraldas pueden unirse para toda la vida con el topacio.
La mujer suele ser una persona sincera. En la pareja es ella quien manda. Es fiel en el amor y suele tener mucho dinero.
El hombre es constante, firme y trabajador. Los principios son para él lo más importante. Siempre cumple sus promesas. No se deja manejar y se enfada con facilidad. Las mujeres lo tienen difícil con él.
Rubí. No presume de su grandeza, pero es altivo. Cuida su prestigio, es muy ambicioso, valiente y no se arredra ante las dificultades. Disfruta siendo el centro de atención. La vida suele sonreírle. Las desgracias pasan de largo, y si le tocan, es solo por un momento.
La mujer es magnética, pero con demasiada frecuencia declara su amor sin estar segura de él. Es susceptible, aunque despierta. Es independiente y no es fácil impresionarla. Será más feliz con el granate.
El hombre es un líder nato: puede ser tanto un dictador como un rebelde. Le gusta dar órdenes. Pero no le gusta reconocer sus derrotas. Cambia de pareja con facilidad y no se apega demasiado.
Zafiro. Los zafiros aman a su familia y saben cuidar de su felicidad. Una mala pareja para el zafiro es el crisolito. En los primeros años de madurez, entre los 25 y los 35, pueden pasar una crisis.
Las mujeres son buenas madres. Atraen a los hombres con su calidez femenina, pero a la vez son celosas. Tienen una intuición muy desarrollada. Esta mujer tiene mucho dinero, lo que con el tiempo puede resultar su perdición, porque no lo invierte y acaba en la bancarrota.
Los hombres suelen ser alegres, pacíficos y serviciales. Encuentran trabajo con facilidad y tienen relativamente mucho dinero. En el amor es fiel, aunque le gusta flirtear.
Diamante. La persona nacida bajo esta piedra es dura y tiene planes de vida bien definidos. Es extraordinariamente perspicaz y tenaz, y alcanza el éxito. La razón se impone a los sentimientos. En la pareja, lo más seguro es la aguamarina.
La mujer es de pocas palabras y muy misteriosa. Rara vez se enamora, pero tiene mucho éxito. Se casa tarde. Por naturaleza es una intelectual.
El hombre es un erudito que persigue con tesón el descubrimiento de lo desconocido. Siempre está ocupado con sus asuntos. En el amor no se implica demasiado. Desea ser amado, pero rara vez es correspondido.
Ágata. Lo caracterizan la inteligencia y la astucia. Paga con su salud la falta de confianza en quienes lo rodean. Deben tener cuidado con el estrés, porque se ponen nerviosos cuando algo no sale como pensaban. En el amor debería evitar la turmalina.
La mujer suele ser guapa y le gusta dominar en el amor. No huye de las dificultades y siempre sigue adelante. Si se enamora, no repara en medios para conquistarlo. Le gusta la política, pero se convierte en una esposa y madre ejemplar.
Al hombre no le gusta comprometerse de forma estable con nadie. Sueña con la libertad, porque es enfermizamente celoso de su pareja, lo que le impide llevar una vida normal.
Amatista. Al principio, la amatista no se deja querer. Se adapta con facilidad a cualquier situación y entabla contactos sin esfuerzo. Aspira a altos cargos y a buenos contactos. Sueña con la fama y el éxito. En el amor debería evitar el ópalo.
A la mujer le gusta sentir la mirada de los hombres. Tiene una personalidad atractiva. Pero no soporta las críticas hacia su persona. Exige demasiado a los hombres y a menudo se decepciona.
Al hombre le gusta la riqueza y la persigue. Si no sabe cómo conseguirla, busca el favor de la gente bien situada. Le gusta darse importancia. Cuando encuentra su meta en la vida, valora a los demás y goza de reconocimiento y simpatía. Es un buen jefe, pero no muy buen marido.
Topacio. El topacio recuerda a menudo el pasado, que no siempre ha sido de color de rosa. Eso le impide mirar hacia el futuro. La pareja más adecuada será la esmeralda.
La mujer parece bastante fría y reservada en sus sentimientos. No le gusta sacrificarse, porque es egoísta. Le gustan los hombres ricos y con ellos sabe encontrar la felicidad.
El hombre tiene planes de largo alcance, pero a veces cae en bajones anímicos y deja de actuar.
Granate. Son personas inteligentes, brillantes e ingeniosas. A menudo el granate está descontento consigo mismo y con su vida. La mejor pareja será una persona del rubí.
A la mujer le encanta seducir a los hombres. Antes de sentar la cabeza, ya tiene detrás una vida bastante intensa. Le gusta meterse en los asuntos ajenos, por eso tiene pocos amigos de verdad.
El hombre es un intelectual y resuelve con facilidad problemas difíciles. Además es ingenioso y sociable, por lo que se gana muchos amigos fieles.
Rara vez se ata a alguien de forma estable, porque en el amor es inconstante.
Crisolito. Le gusta impresionar y deslumbrar a los demás con su belleza y su inteligencia. Quien consigue calarlo se convierte en su enemigo. No soporta los fracasos: cuando los sufre, atraviesa serios problemas psicológicos. No debería estar con el zafiro, porque se sacarían de quicio mutuamente.
A la mujer le gusta dominar. Es presumida y quiere demostrar que sabe vivir sin un hombre. Le gusta que la admiren y la idolatren. Compensa más con su aspecto que con la agudeza de su mente.
Aguamarina. Es una personalidad difícil. Solo adora el dinero; si este lo ciega, destruye amistades y relaciones valiosas. Si lo supera, puede convertirse en una persona muy valiosa. Encaja bien con el diamante.
La mujer pone el corazón en cualquier trabajo, pero no cree en el amor verdadero. No se fía del sexo opuesto y a menudo es solitaria. Aun así, a veces cae en las palabras bonitas, que consiguen ablandarla por un momento.
El hombre culpa a los demás de sus errores. Es inteligente y además trabajador. Tiene que tener cuidado de no perseguir solo el dinero, o no tendrá suerte en el amor.
Turmalina. No tiene enemigos, es sincero y comprensivo con los demás. Es un buen pedagogo y psicólogo. Sin embargo, debería evitar las relaciones con las ágatas.
La mujer es complicada en el amor: prefiere observar a las parejas enamoradas antes que enamorarse ella. Domina sus emociones, por eso la gente acude a menudo a ella en busca de consejo y consuelo.
Al hombre no le gusta el trabajo duro, pero le encanta gastar dinero. Es un afortunado, porque el dinero siempre anda cerca de él.
Primera publicación (original en polaco): 25 de abril de 2010. Escrito por astrólogos y especialistas en esoterismo que colaboran con nuestra redacción; revisado y traducido para HOROSCOP.SPACE. © Todos los derechos reservados.
