Existen muchas definiciones de la magia. Una de las más citadas la formuló Aleister Crowley, conocido ocultista del siglo XX. Según él, la magia es la ciencia y el arte de provocar cambios de acuerdo con la propia voluntad. Crowley fue miembro de la Orden Hermética de la Aurora Dorada, una sociedad en la que cada adepto elaboraba su propia comprensión de la magia.
¿Un cambio en el mundo o en la conciencia?
En su concepción tradicional, la magia consiste en celebrar un ritual que debe provocar cambios en el mundo físico y hacer que la intención se cumpla. Sea cual sea la definición que adoptemos, el resultado final es el mismo: algo cambia en nuestra realidad. Desde esta perspectiva, da igual si la causa fue un cambio en el plano físico o en nuestra conciencia.
De ahí surge otra definición, más moderna: la magia es la ciencia y el arte de provocar cambios en la conciencia de acuerdo con la propia voluntad, empleando métodos que la ciencia occidental no necesariamente sabe explicar. Un ritual que da resultado no tiene por qué tener sentido desde el punto de vista del paradigma científico actual. Los partidarios de este enfoque subrayan que la magia no tiene nada de sobrenatural: tanto si el universo surgió por designio de una inteligencia superior como por casualidad, todo lo que existe en él es natural.
Los tres tipos de magia según Donald Michael Kraig
Tradicionalmente, la magia se divide en tres categorías: blanca, gris y negra. El autor estadounidense Donald Michael Kraig, creador de un popular manual de magia ceremonial, propuso para ellas unas definiciones precisas basadas en un mismo núcleo común.
- La magia blanca es «la ciencia y el arte de provocar cambios para que se produzcan de acuerdo con tu voluntad, utilizando medios que no necesariamente encuentran explicación en la ciencia occidental, con el fin de alcanzar el Conocimiento y la Conversación con el Santo Ángel Guardián».
- La magia gris es ese mismo arte aplicado «con el fin de obtener beneficios tanto físicos como no físicos para uno mismo o para otras personas», practicado de forma consciente o inconsciente.
- La magia negra es ese mismo arte aplicado «con el fin de causar daños tanto físicos como no físicos a uno mismo o a otras personas», practicado de forma consciente o inconsciente.
La magia blanca como camino espiritual
Para Kraig, la magia blanca tiene sobre todo un fin espiritual. Su equivalente oriental es el yoga, y no solo su variante más popular en Occidente, el hatha yoga, que prepara el cuerpo estirando músculos y tendones, sino el yoga entendido como camino hacia el despertar. A la magia blanca, llamada también misticismo, se la describe a veces como el yoga de Occidente. Su objetivo se describe de distintas formas: como el logro de la conciencia cósmica, la iluminación o la autorrealización.
Dónde acaba el blanco y empieza el gris
La magia blanca a menudo se entremezcla con la gris. Cuando queremos ayudar a alguien pero no tenemos su consentimiento, por ejemplo porque no sabe nada, entramos en el terreno de la magia gris. Sin embargo, algunos practicantes consideran que, si la intención del ritual es exclusivamente el bien de la otra persona, el gris se acerca al blanco.
Lo mismo ocurre con los rituales para atraer dinero, amor o amigos. Desde este punto de vista, no hay nada malo en usar las propias habilidades y conocimientos para mejorar la calidad de vida, siempre que no sea a costa de nadie.
El precio de la magia negra
Según la tradición mágica, la magia negra siempre tiene un precio alto que el adepto acaba pagando. Por eso los practicantes recomiendan centrarse en la magia blanca, que multiplica el bien. Este principio se resume de forma sencilla: haz el bien y el bien volverá a ti; haz el mal, aunque sea sin darte cuenta, y también volverá. Muchos practicantes lo consideran una de las leyes fundamentales del universo.
Primera publicación (original en polaco): 5 de octubre de 2011. Escrito por astrólogos y especialistas en esoterismo que colaboran con nuestra redacción; revisado y traducido para HOROSCOP.SPACE. © Todos los derechos reservados.
