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La adivinación popular y los antiguos métodos para predecir el futuro

Ludowe wróżby i dawne metody przepowiadania przyszłości

En el mundo existen muchas técnicas tradicionales y populares que permiten asomarse al futuro. Las practicaban personas no iniciadas, se basaban sobre todo en supersticiones y servían, ante todo, para calmar el miedo a lo desconocido y como entretenimiento.

Hoy están muy extendidas técnicas adivinatorias como la lectura de cartas, la lectura de los posos del café, la astrología o el I Ching. Antiguamente se adivinaba incluso con piedrecitas, con el fuego, el agua y el viento, contando ramitas o observando el vuelo de las aves. Había cientos de técnicas así, pero hablaban del futuro de forma muy general. Los sistemas adivinatorios populares hoy son más amplios y describen el futuro posible con mucha más precisión.

Todas estas técnicas actúan sobre nuestro subconsciente. Entre la tradición popular de la adivinación y la predicción ocultista del futuro existe un terreno común. Conviene entender que cualquier cosa, incluso la más extraña, puede convertirse en un mecanismo que libere los contenidos del subconsciente.

Adivinación y ciencia

A lo largo de las épocas, la adivinación y la ciencia han encontrado de vez en cuando un terreno común. Algunos ejemplos son la grafología, el estudio de la escritura, y la quiromancia, el estudio de las líneas de la mano. Ambas disciplinas se consideraron durante mucho tiempo ocultistas; con el tiempo se intentó usarlas como apoyo para evaluar la personalidad o el estado de una persona, aunque su valor científico sigue siendo objeto de debate.

La mayoría de las técnicas adivinatorias, en cambio, no han obtenido el reconocimiento de la ciencia y siguen formando parte del saber oculto.

Métodos tradicionales de adivinación

La bola de cristal

Una de las formas tradicionales de predecir el futuro es la adivinación con bola de cristal, o cristalomancia. Consiste en mirar fijamente un objeto cristalino, casi siempre una bola. Algunos explican el funcionamiento de este método como una especie de autohipnosis.

Muchos imaginamos a una adivina con una bola de cristal y un gato negro a su lado. ¿Qué puede ver una adivina así en la bola? ¿Dónde aparecen las imágenes de los acontecimientos futuros: dentro de la bola o en el subconsciente del propio vidente? Cada practicante responde a esta pregunta de forma algo distinta.

El contacto con los espíritus

Otra forma es recurrir a la ayuda de los espíritus. Este tipo de adivinación exige unos conocimientos básicos sobre el mundo espiritual; de lo contrario, es fácil creerse todo lo que supuestamente viene de un espíritu, y eso puede ser peligroso.

La clarividencia

También existen distintas formas de clarividencia. A algunos videntes les basta con tomar en la mano un objeto de una persona para contar muchísimo sobre ella. Otros leen en fotografías o responden a preguntas escritas en un papel. Otros se acercan una foto a la frente y «ven» la vida de la persona retratada.

El péndulo

El péndulo es una herramienta muy popular para liberar por uno mismo el subconsciente. De sus movimientos se leen respuestas afirmativas o negativas a las preguntas planteadas.

La numerología

Otra herramienta es la numerología, basada por lo general en la cábala. Los numerólogos parten del nombre y de la fecha de nacimiento, y asignan distintos valores numéricos a cada letra.

Los sueños

Otra forma conocida y al alcance de cualquiera es la interpretación de los sueños. Aun así, conviene evitar los diccionarios de sueños típicos e interpretar por uno mismo las señales que se nos muestran al soñar.

La adivinación con agua

Para esta adivinación hace falta un cuenco grande y hondo de vidrio, bronce o plata, con asas a ambos lados. Conviene tener a mano una ramita de laurel. Cada cual debe comprobar qué cuenco le funciona mejor y cuánta agua hay que echar en él. El agua debe ser limpia y dulce, de un arroyo o hervida; no se usa agua del grifo. Los antiguos griegos creían que los espíritus rondaban el agua, sobre todo la dulce y limpia. Lo mejor es recogerla en el cuenco de noche, con luna llena o mientras llueve.

También se necesita una varita de madera de laurel. Se sumerge su punta en el agua del cuenco hasta que se moje. Del agua que gotea de la varita se puede deducir de forma intuitiva cómo será el futuro: en la cabeza aparecen distintas imágenes y presentimientos. Según la tradición, era el método preferido de Nostradamus.

La adivinación con la baraja clásica

Para esta adivinación se usan 24 cartas, de los nueves a los ases. Se empieza eligiendo una carta que represente a la persona a la que se le echan las cartas. Después se baraja el mazo muy a fondo y se reparten las cartas en tres filas de ocho. Hay que colocarlas de modo que se vean bien cada carta y su valor.

Adivinaciones de Año Nuevo

Desde tiempos antiguos, el cambio de año ha sido un momento importante para la adivinación. Todos deseamos que el año siguiente sea mejor que el anterior: los buenos deseos de Año Nuevo suelen resumirse precisamente en «Ojalá el Año Nuevo sea mejor que el anterior». Para saber algo de los meses que vienen, la gente lleva siglos recurriendo a predicciones, conjuros y rituales caseros. Aun así, conviene recordar que una predicción muestra las posibilidades que aparecerán en nuestro camino, no una sentencia que no se pueda cambiar.

Breve historia de la adivinación

La adivinación se practica desde hace siglos, desde que el ser humano empezó a pensar de forma racional. Si la convicción de que podemos descubrir el futuro nació en la mente humana y sigue arraigada en ella, muchos creen que algo de verdad debe haber. A menudo nos encontramos con personas que creen en la adivinación y en que puede ayudar, orientar y presentar el escenario más probable de su vida. A lo largo de milenios se crearon cientos de métodos que debían permitir al ser humano comprenderse a sí mismo y predecir el futuro.

Al principio se hacían predicciones para países, civilizaciones, grupos sociales, pequeños Estados y asentamientos, y solo con el tiempo para personas concretas. En sus inicios, la adivinación consistía en pedir consejo a un chamán o a un sacerdote sobre asuntos importantes para la vida y la supervivencia: se preguntaba por las cosechas, las siembras y la agricultura en general. Los gobernantes de Estados y ciudades consultaban a los oráculos sobre las guerras y el futuro de su pueblo. Solo más tarde se pudo acudir al oráculo con preguntas personales. Las primeras predicciones eran muy generales y a menudo respondían simplemente «sí» o «no». Con el tiempo se volvieron cada vez más elaboradas y detalladas.

Con el paso de los siglos surgieron grandes sistemas adivinatorios. Entre los que han llegado hasta hoy están la astrología, cuyas raíces se remontan a varios miles de años antes de nuestra era; la numerología, con más de dos mil años; las runas, que desempeñaron un papel importante en los sistemas mágicos y adivinatorios, y la cartomancia, todavía hoy uno de los métodos de predicción más completos y apreciados. Los sistemas adivinatorios que predicen el futuro pero parten de que el ser humano tiene libre albedrío y puede cambiarlo se incluyen en el esoterismo. Antiguamente este ámbito se asociaba al ocultismo; el término «esoterismo» se generalizó en el siglo XX.

En Polonia, dos disciplinas tienen hoy un papel especialmente importante: la astrología y la cartomancia, es decir, la lectura de cartas. Cada día podemos leer nuestro horóscopo y ver qué tendencias trae el nuevo año para nuestro signo. Sin embargo, la verdadera carta natal, que se hace una sola vez en la vida, se elabora a partir de la fecha, el lugar y la hora de nacimiento. Con estos datos, el astrólogo lee las posibilidades que nos esperan en la vida, así como nuestros puntos fuertes y débiles. También se pueden levantar otros horóscopos relacionados con preguntas concretas.

La cartomancia: la adivinación con la baraja de la abuela

Un método más sencillo para conocer a una persona, sus emociones y deseos, y el rumbo que lleva, es la cartomancia. Es un método adivinatorio que consiste en predecir el futuro con cartas. Tradicionalmente se usaban las cartas clásicas, es decir, la baraja de juego normal. Seguro que muchos recordamos a abuelas o bisabuelas que echaban las cartas precisamente con esa baraja sencilla.

Las cartas contienen símbolos, signos y arquetipos, a menudo profundamente arraigados en nuestra psique. Cada carta tiene varios significados y, combinada con otras cartas en una tirada, puede crear distintas visiones del futuro. Todo depende de la interpretación y de la fuerza interior de quien las lee. Durante la sesión, las cartas unen a la tarotista con la persona que consulta, mediante el contacto físico o, por ejemplo, a través de una foto. Se crea un vínculo gracias al cual, según creen quienes lo practican, se puede obtener información sobre el futuro. Pero ¿de dónde procede? Las cartas son el soporte; la persona que pregunta, el transmisor, y la tarotista, el receptor.

¿Cómo funciona la adivinación? Conciencia, subconsciente y supraconciencia

Según esta concepción, cada uno de nosotros sabe en el fondo de su alma hacia dónde se dirige su vida, pero no es capaz de definirlo ni de predecirlo de forma consciente. El ser humano funciona en tres planos: la conciencia, el subconsciente y la supraconciencia.

La conciencia es el estado psíquico básico en el que la persona se da cuenta de los fenómenos internos, como el pensamiento, y de lo que ocurre a su alrededor, y es capaz de reaccionar ante ello.

El subconsciente es un concepto presente en muchos campos: la psicología, el esoterismo, las técnicas de motivación y algunos sistemas espirituales. Al margen de lo que pensemos conscientemente sobre nosotros mismos, nuestras metas y aspiraciones, tenemos muchas actitudes y «programas» subconscientes respecto a nosotros, a los demás y a la vida. El subconsciente guarda nuestras reflexiones, sueños, planes, deseos, sentimientos y emociones. También es la puerta de acceso a la supraconciencia, nuestro «yo» superior.

La supraconciencia es el lugar donde se manifiesta la intuición. Esta sabe perfectamente qué es bueno y qué es malo para nosotros y hacia dónde se dirige nuestra vida. Analiza nuestras decisiones y elecciones cotidianas y, además, según los esoteristas, está conectada con la conciencia del universo, de modo que recibe señales sobre nuestro futuro. Para transmitir esas señales se crearon, a lo largo de la historia, cartas con símbolos que revelan la verdad sobre nosotros mismos.

En la mayoría de las personas, la mente está separada del cuerpo y la conciencia, del subconsciente. Gracias a los ejercicios de meditación y al trabajo personal, construimos un puente entre la conciencia y el subconsciente, y entre el subconsciente y la supraconciencia. Cuando llegamos a la intuición, podemos ver lo que puede depararnos la vida. Los investigadores y quienes se dedican al esoterismo confunden a menudo los conceptos de subconsciente y supraconciencia, y sitúan la intuición en la mente subconsciente. Sin embargo, el subconsciente puede ser engañoso: nos parece que deseamos algo o que algo nos está destinado, cuando en realidad son solo fantasías, deseos y emociones, y no un verdadero impulso de la intuición. Investigadores y tarotistas explican de distintas maneras en qué consiste el principio de la adivinación; la explicación que presentamos aquí es una de ellas, formulada a menudo por quienes la practican tras años de experiencia.

La magia de la adivinación: una mirada psicológica

La magia de la adivinación fascina desde hace siglos a quienes desean conocer la verdad sobre su futuro. Aunque la ciencia no confirma la eficacia de la adivinación, la gente lleva siglos intentando saber algo de lo que le espera, mediante distintos métodos adivinatorios o con la ayuda de adivinos. Los científicos estudian lo que pueden medir con sus herramientas, mientras que los partidarios del esoterismo subrayan que este se basa en la experiencia y no puede abordarse con esos métodos.

La lectura de cartas reúne muchos factores de los que depende que la predicción se cumpla. En primer lugar, quien echa las cartas debe desear sinceramente ayudar a la otra persona, tener empatía y amplios conocimientos, no solo de esoterismo, sino también de psicología. Debe saber reconocer las cartas, su posición y las tiradas. Si hace la lectura a distancia, a partir de una foto o de la fecha de nacimiento, primero debe concentrarse mientras baraja para conectar con la intuición de la otra persona. Echar las cartas con prisas, barajarlas de forma caótica, la impulsividad y el nerviosismo son señales de alguien que no sabe leerlas o que no pone empeño. Concentrarse en una persona y en su problema exige de la tarotista no solo una intuición desarrollada, sino también humildad.

Las predicciones no siempre se cumplen. A veces la persona que consulta está bloqueada emocional y energéticamente, y las cartas no llegan a su mente intuitiva. También ocurre que quien lee las cartas las interpreta mal o solo llega al subconsciente y saca a la luz deseos y emociones negativas en lugar de las verdaderas tendencias. Como ves, la adivinación es un sistema complejo, desarrollado a lo largo de milenios para conocer mejor al ser humano y sus posibilidades.

¿La adivinación ayuda o hace daño?

Seguro que alguna vez te has preguntado si la adivinación ayuda o, más bien, hace daño. No se puede decir que solo ayude: sería ocultar la verdad. Pero tampoco se puede afirmar que sea algo malo, una herramienta de Satanás o una simple manipulación.

La respuesta depende de muchos factores. Sobre todo, de la persona que echa las cartas. ¿Cómo es, por qué adivina y cuál es su mensaje principal? Una tarotista que da buenos consejos debe ser empática, sincera y paciente, y desear ayudar a la persona en sus dilemas vitales. También depende mucho del día: hay días peores en los que no conviene echar las cartas. Cada persona que adivina lo notará por sí misma, y entonces no debería leerles las cartas a otros.

Mucho depende también de con quién trate la tarotista. Unos dicen abiertamente que quieren oír todo lo que se ve en las cartas, aunque sea algo desagradable. Otros dan a entender que solo quieren oír hablar de cosas buenas. Por eso toda tarotista debería tener al menos unos conocimientos básicos de psicología humana: es muy importante para entenderse con la otra persona, comprenderla y darle el mejor consejo posible. Las tarotistas no deberían darse aires por sus conocimientos o habilidades. Conviene desconfiar de quienes presumen de sus logros sin preocuparse por la otra persona y buscan honores para compensar su baja autoestima y sus complejos.

La tarotista debería explicar desde el principio en qué consiste la adivinación y dejar claro que nuestro futuro depende en gran medida de nosotros mismos. Cuando la predicción no es favorable, también debería preguntar a las cartas cómo evitar ciertas situaciones para cambiar el futuro.

El futuro es fluido, y la persona que consulta debería saberlo. Si damos con alguien que asegura que la predicción se cumplirá al cien por cien, podemos estar ante un fraude. Hay que alejarse sobre todo de las tarotistas que sugieren que solo gracias a las cartas se puede entender la vida y tomar las decisiones correctas. Recurrir a la adivinación debería nacer únicamente de nuestras ganas de conocernos a nosotros mismos y nuestro futuro posible.

Evitemos a las tarotistas que dicen: «Seguro que no estaréis juntos, no hay esperanza, no tenéis futuro en común». La tarotista debería decir más bien que en la relación aparecerá un problema, definir cuál es y cómo se puede evitar. Las predicciones de las cartas deben ser una forma de asesoramiento: una ayuda para comprendernos a nosotros mismos y nuestra vida, y para señalar el camino adecuado cuando no sabemos qué hacer. Una predicción no es un oráculo ni algo inmutable, sino un futuro posible y fluido.

La adivinación no debería deprimirnos, sino hacernos conscientes de cosas que a veces no vemos. A menudo estamos seguros de tener razón y puede resultar que vivimos en una ilusión. En las cartas se revelan emociones, deseos, pasiones y anhelos, nuestros y de las personas de nuestro entorno más cercano, lo que ayuda a entender sus intenciones y sus planes respecto a nosotros. Por eso, si tenemos un problema o simplemente sentimos curiosidad por lo que puede esperarnos, merece la pena acudir a una persona realmente competente en el ámbito del esoterismo, sobre todo en la cartomancia.

¿Qué solemos preguntar en una consulta?

Las preguntas más habituales tienen que ver con el amor, la salud, el dinero, las decisiones de inversión, el futuro en general y las fechas de acontecimientos concretos. Las predicciones amorosas nacieron de una necesidad natural: para la mayoría de nosotros el amor es lo más importante, por eso queremos saber con antelación qué nos traerá. Tanto desde el punto de vista teórico como espiritual o artístico, el amor se considera la fuerza principal que guía nuestra vida. El deseo de amor aumenta las ganas de preguntar por la vida sentimental y de pareja, y la adivinación amorosa debe ayudar a encontrarlo.

¿Qué es, entonces, el amor? Es el apego a alguien o a algo, que se manifiesta en la relación con otra persona (o con un objeto), unido a la voluntad y, a menudo, al fuerte deseo de estar siempre con ella, y que puede ir acompañado de atracción física hacia la persona amada.

Primera publicación (original en polaco): 24 de enero de 2009. Escrito por astrólogos y especialistas en esoterismo que colaboran con nuestra redacción; revisado y traducido para HOROSCOP.SPACE. © Todos los derechos reservados.

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