El espiritismo también está presente en Estados Unidos, donde no constituye un culto independiente, sino que lo practican fieles de distintas confesiones cristianas.
Los espiritistas distinguen dos corrientes principales dentro de su doctrina: la científica (dedicada a estudiar los fenómenos “sobrenaturales”) y la kardecista (religioso-filosófica, basada en las ideas de Allan Kardec).
¿Es el espiritismo una religión?
Difícilmente puede llamarse religión al espiritismo, ya que no tiene formas ni lugares de culto definidos, no cuenta con clero, no exige exclusividad, no hace proselitismo, no proclama poseer la “verdad absoluta” ni requiere afiliación permanente ni asistencia regular a reuniones. El espiritismo subraya la importancia de adquirir conocimiento y desarrollar las propias capacidades de forma individual, sin ninguna limitación de tipo religioso.
Formas de organización
El espiritismo se organiza a la manera de un partido político: la afiliación está abierta a todo el mundo y solo pagan cuotas los miembros permanentes.
Las salas de reunión espiritistas no llevan señales exteriores visibles y sus interiores no están decorados con símbolos ni inscripciones característicos. No hay rituales definidos, ceremonias de admisión, sacerdotes ni nada parecido. A veces se pide a quienes participan en las sesiones que no coman carne antes y que se abstengan de tomar café y alcohol. Los espiritistas no utilizan “objetos mágicos” como talismanes, bolas de cristal, pirámides o cartas adivinatorias. La única forma de culto es la oración individual y emotiva a Dios pidiendo apoyo, sin reglas establecidas.
Los espiritistas se agrupan en la Unión Espiritista Internacional, con sede en París; la organización más numerosa es la Federación Espírita Brasileña. Estas entidades gestionan o financian hospitales, escuelas, residencias, centros de desintoxicación para drogadictos y organizan ayuda para los pobres y las víctimas de catástrofes, entre otras cosas.
Principios del espiritismo: el espiritismo no tiene la exclusiva de la verdad (los espiritistas pueden profesar cualquier otra religión o filosofía, siempre que represente valores humanistas).
El espiritismo defiende el internacionalismo y el pacifismo.
La base de la doctrina son las enseñanzas de Jesús y de los llamados “Espíritus Iluminados”.
Existe Dios (la Inteligencia Suprema) y los Espíritus, que atraviesan un proceso de perfeccionamiento a lo largo de sucesivas reencarnaciones.
Los espíritus, como parte de la Naturaleza, pueden comunicarse con los vivos e influir en su vida.
La vida espiritual del ser humano es eterna, a diferencia de la vida física.
Cada persona (o, mejor dicho, su espíritu) debe perfeccionarse (evolución espiritual) a lo largo de sucesivas reencarnaciones. Jesús es el ejemplo de espíritu perfecto encarnado en un ser humano.
Muchos planetas del universo están habitados por seres inteligentes y espirituales, pero el contacto con ellos es casi imposible porque existimos en “niveles” distintos.
El espiritismo fue transmitido a la humanidad por el “Consolador” (anunciado por Jesús), que ha de “devolver a todas las cosas su verdadero sentido”.
La pena de muerte debería prohibirse y los suicidios deberían prevenirse, porque suponen un obstáculo para la “evolución espiritual”.
Todo ser humano tiene el don de comunicarse con los espíritus (es médium), aunque solo algunos son conscientes de ello.
La caridad es muy importante, porque facilita a los demás su propio perfeccionamiento.
El ser humano debe aspirar a ampliar al máximo sus conocimientos y capacidades.
El espiritismo se considera a sí mismo: 1) una forma “superior y más perfecta” de cristianismo, depurada de tergiversaciones. Por eso no da importancia a los rituales religiosos y tolera que sus seguidores pertenezcan a otras Iglesias;
2) la verdadera ciencia de la vida del alma humana (aunque, en opinión de la inmensa mayoría de los científicos, espiritismo y ciencia se excluyen mutuamente).
Las religiones frente al espiritismo
El protestantismo, la ortodoxia y el catolicismo, así como el judaísmo, condenan con firmeza el espiritismo basándose en el Antiguo Testamento (Deuteronomio 18:10-14), que prohíbe cualquier intento de contactar con los muertos. Sin embargo, en el judaísmo temprano sí se practicaba la invocación de espíritus, como muestra la historia bíblica de Saúl (1 Samuel 28), quien, a través de la médium de Endor, invoca al espíritu del profeta Samuel, que le anuncia su muerte inminente.[1]
Algunos teólogos cristianos sostienen que los supuestos “espíritus de los muertos” son en realidad demonios, porque la doctrina espiritista de la reencarnación y del perfeccionamiento de todos los seres humanos contradice el cristianismo. Otros señalan que esto no tiene nada que ver con la cuestión de la reencarnación y que la Biblia no dice en ningún sitio que, aun quebrantando la prohibición divina, el contacto con los muertos no pueda llegar a establecerse. El catolicismo prohíbe a sus fieles participar en sesiones espiritistas, aunque la Iglesia brasileña se muestra más tolerante en este aspecto.
El budismo lamaísta del Tíbet y Mongolia cree en el contacto de los vivos con los espíritus de los muertos. Existen numerosos rituales exorcistas durante los cuales un médium contacta con un difunto molesto que, por ejemplo, acosa a su familia o provoca fenómenos de tipo poltergeist.[2]
El caodaísmo, religión extendida en Vietnam, utiliza sesiones espiritistas para comunicarse con los espíritus de los difuntos; a los más célebres (como Shakespeare, Lenin o Juana de Arco) incluso los cuenta entre sus santos.[3]
Métodos de contacto con los espíritus
Trance
Comunicación con los espíritus a través de una persona especialmente dotada para ello (el médium), que durante el trance puede incluso quedar directamente poseída por el espíritu y hablar con su voz. Al principio, el médium buscaba contactar con un espíritu concreto y elegido. Pero resultó que los espíritus a menudo “se hacen pasar” por otros, así que hoy el médium se abre al contacto con cualquier espíritu dispuesto. Los encuentros de los espiritistas con un médium se llaman “sesiones”. Muchas veces el objetivo del médium es ayudar a los espíritus “perdidos y sufrientes” de personas que murieron, por ejemplo, de forma repentina en un accidente, o que buscan vengarse de otros. Las sesiones suelen celebrarse en una habitación sin ventanas, alrededor de una mesa de madera (normalmente redonda), casi siempre al anochecer o de noche (lo que, según se cree, facilita la materialización de los espíritus). En unos “libros de oraciones” especiales se anotan los nombres de las personas por las que los espiritistas rezan de manera especial.
Tiptología
Método de comunicación con los espíritus mediante un código de golpes que da el propio espíritu (técnica creada por las hermanas Fox).
Señalar letras
En un principio, el método consistía en colocar sobre la mesa un objeto puntiagudo, por ejemplo un bolígrafo, que el espíritu dirigía hacia letras del alfabeto escritas. Hoy suele usarse una tablilla de madera de álamo (sobre la que los participantes apoyan las manos), colocada sobre una mesa de madera en la que están escritas las letras del alfabeto y las palabras “sí” y “no”. Este método se considera especialmente peligroso para los inexpertos, ya que el espíritu podría apoderarse del cuerpo de una persona.
Transcomunicación: método para captar mensajes de muchos espíritus a la vez grabando y analizando el ruido de receptores de radio y televisión sintonizados en canales sin emisión clara.
Escritura automática: la persona (a menudo un médium) escribe en un papel sin pensar en lo que escribe, dejando que el espíritu la controle. Así el espíritu puede anotar él mismo su mensaje.
Argumentos de los detractores del espiritismo
Los fenómenos “paranormales” de tipo poltergeist pueden ser provocados, consciente o inconscientemente, por determinadas personas (no por casualidad suelen ser chicas adolescentes).
Los cristianos afirman que en las sesiones espiritistas se invoca, sin saberlo, a demonios.
Quienes creen en la existencia de seres elementales sostienen que son ellos, y no los espíritus de los muertos, quienes aparecen durante las sesiones.
Cualquier persona puede practicar la escritura automática sin gran dificultad, sobre todo si tiene una psique disociativa. Fenómenos parecidos son habituales en las llamadas “culturas primitivas”, durante los rituales de posesión.
La tiptología y el señalamiento de letras se deben a movimientos casi imperceptibles, a menudo inconscientes, de las manos del médium o de un grupo de personas. Así lo han confirmado los experimentos. Las hermanas Fox admitieron que los golpes no los daban los espíritus, sino ellas mismas, haciendo crujir los dedos de los pies. Con la tecnología audiovisual actual, efectos así pueden producirse todavía con más facilidad.
Las supuestas experiencias de los asistentes a las sesiones pueden deberse a histeria colectiva (a menudo son personas deprimidas tras la muerte de un ser querido y, por tanto, propensas a este tipo de reacciones). Estudios psiquiátricos han confirmado que la mayoría de los espiritistas son más sugestionables que la media.
Ni siquiera los testigos presenciales de “fenómenos paranormales” suelen contar la verdad objetiva. Ya en el siglo XIX se demostró (mediante “sesiones falsas” organizadas por científicos, en las que se usaban simples trucos de ilusionismo) que la mayoría de los asistentes describían después hechos que en realidad no habían ocurrido y, en cambio, omitían los que ponían en duda la credibilidad de la sesión. El psicólogo británico Richard Wiseman repitió este experimento en 2003, con idéntico resultado.
Notas
Richard Cavendish, Misterios del mundo (Tajemnice swiata), MULTICO, Varsovia, 1995, p. 123; según R. Cavendish, p. 133; según R. Cavendish, p. 141.
Bibliografía
R. Wiseman, E. Greening y M. Smith, Belief in the paranormal and suggestion in the seance room, en: “British Journal of Psychology”, 94(3), 2003, pp. 285-297.
Diccionario Biográfico Polaco (Polski Slownik Biograficzny), entrada “Ochorowicz, Julian Leopold (1850-1917)”, tomo 23, pp. 499-505.
Diccionario Biográfico Polaco, entrada “Ossowiecki, Stefan (1877-1944)”, tomo 24, pp. 431-433.
(fr) Gabriel Delanne, Les Apparitions matérialisées des vivants et des morts, t. I-II. París, Leymarie, 1909-1911
Primera publicación (original en polaco): 13 de enero de 2009. Escrito por astrólogos y especialistas en esoterismo que colaboran con nuestra redacción; revisado y traducido para HOROSCOP.SPACE. © Todos los derechos reservados.
