Los orígenes
Muchos aspectos del yoga especialmente presentes en la hatha yoga, como las posturas corporales específicas (asanas), parecen tener un origen muy antiguo. Algunos bajorrelieves de la civilización prearia de Mohenjo-Daro se han interpretado como imágenes de Shiva meditando en la postura del loto (padmasana), una de las asanas básicas. Ya el Rigveda [X 136] habla de ascetas dotados de poderes sobrenaturales especiales: los munis, que se elevaban por encima del viento. La anatomía mística del cuerpo humano propia de la hatha yoga aparece en las Upanishads más antiguas; por ejemplo, la Chandogya Upanishad [VIII 6.6] habla de los canales energéticos no físicos (nadis), esenciales para la hatha yoga, entre ellos el más importante, sushumna, que recorre la columna vertebral hasta la coronilla. El concepto de control de la respiración (pranayama) lo trata la Brihadaranyaka [I 5.23]. También la Shvetashvatara Upanishad, mucho más reciente [II 8 y ss.], trata con bastante detalle ciertos aspectos típicos de la hatha yoga, como el control de la respiración y el despertar del fuego interior. Ya según la Shvetashvatara Upanishad, esto debía conducir a vencer la muerte, la enfermedad y la vejez.
Gran cantidad de elementos típicos de la hatha yoga aparecen en los textos tántricos, sobre todo en el Malatimadhava, obra ascética de Bhavabhuti fechada en el siglo VIII d. C., y también en el Harshacharita de Banabhatta, del siglo VI.
El desarrollo. El verdadero desarrollo de la hatha yoga se produjo en el seno de las sectas hindúes de los kanphata y los nath, o nath sampradaya. Esta secta heterodoxa daba una enorme importancia a los poderes mágicos (siddhi) obtenidos mediante prácticas ascéticas. La mayoría de los textos clásicos de la hatha yoga están ligados precisamente a ella. El vocabulario y los conceptos típicos de la hatha yoga los elaboraron en el sur los yoguis tamiles, llamados siddhas tamiles, que entre los siglos X y XV compusieron poemas que los contenían. La influencia de la terminología y de los conceptos propios de la hatha yoga está presente también en el tantra budista y, en cierta medida, entre los jainistas. Sin embargo, la información sobre los inicios de la hatha yoga es muy incompleta, debido al estilo a menudo deliberadamente hermético de los poemas tamiles.
El texto fundamental de la hatha yoga es la Hatha Yoga Pradipika, de Svatmarama, del siglo XV. Otros textos importantes que describen sus técnicas son la Gheranda Samhita, la Shiva Samhita, el Goraksha Shataka y el Siddha Siddhanta Paddhati. La Hatha Yoga Pradipika es uno de los textos de hatha yoga más antiguos que se conservan, fruto de la experiencia personal de Swami Svatmarama, discípulo de Swami Gorakhnath. Es una descripción sánscrita concisa de todos los conceptos esenciales de la hatha yoga, como asanas, shatkarmas, pranayamas, chakras, kundalini, bandhas, mudras, kriya, shakti, nadis, etc., con indicaciones prácticas. La Gheranda Samhita es del siglo XVII y tiene un carácter en gran parte enciclopédico. Dedica mucho espacio al samadhi, aunque lo trata de forma distinta a Patanjali. A diferencia de los demás textos clásicos, considera que lo más importante en la práctica del yoga son las kriyas y la purificación interna del cuerpo.
La hatha yoga sigue viva en la India actual. Representan esta tradición, entre otros, Swami Kuvalayananda (1883-1966), Sri Tirumalai Krishnamacharya (1888-1989) y sus discípulos, Sri K. Pattabhi Jois, B. K. S. Iyengar, Indra Devi y T. K. V. Desikachar, así como Swami Sivananda y sus discípulos Swami Satyananda Saraswati y Swami Satchidananda. Muchos de ellos contribuyeron a la popularidad actual de la hatha yoga en Occidente.
La técnica mística. Especialmente característica de la hatha yoga es la idea de los «cuerpos sutiles», dotados de una anatomía propia. Los distintos textos de hatha yoga presentan esta anatomía de forma algo diferente, pero coinciden en que existen los chakras, centros en forma de loto asociados a distintos lugares del cuerpo humano, y los nadis, las «venas» que unen los chakras. Cada chakra tiene muchas correspondencias propias, sobre todo deidades o parejas de deidades, invocaciones (mantras) e imágenes (yantras).
En el primero de los chakras, muladhara, situado entre el ano y los órganos genitales, duerme la serpiente Kundalini, que representa la energía (shakti) de Shiva. La tarea del yogui es despertar a la serpiente, que a través del nadi principal, sushumna, y de todos los demás chakras, debe alcanzar el chakra más elevado, sahasrara, el loto de mil pétalos situado en la coronilla. Así, Kundalini, la shakti de Shiva, se une con el propio Shiva, y precisamente eso conduce a la obtención de poderes mágicos, la inmortalidad y la salud. Al mismo tiempo, abre la posibilidad de la liberación, ya que es una unión mística con la divinidad.
La hatha yoga incluye además muchas técnicas místicas y ascéticas detalladas. Entre las más importantes está la técnica meditativa del control forzado y simultáneo de la respiración, del semen y de la actividad mental. También es importante la técnica khechari, que consiste en bloquear a la vez la salivación y la respiración uniendo la lengua con el paladar; en el plano del cuerpo sutil, esto debe invertir el curso del néctar de la inmortalidad, lo que prolonga la vida. La hatha yoga es, por tanto, una técnica meditativa basada en un control estricto del cuerpo y de los sentidos, y ese control es un medio para fines espirituales y mágicos: por eso no conviene considerar la hatha yoga, en su forma original, como un simple sistema de ejercicios físicos.
Primera publicación (original en polaco): 12 de enero de 2009. Escrito por astrólogos y especialistas en esoterismo que colaboran con nuestra redacción; revisado y traducido para HOROSCOP.SPACE. © Todos los derechos reservados.
