La creencia de que algunas personas se convierten en hombres lobo es muy antigua.
Gilles Garnier era un asesino y un ermitaño que devoraba niños. Esta historia, basada en hechos reales, habla también de cómo el cuerpo de Garnier cambiaba y adoptaba forma de lobo. Cuando lo capturaron, lo confesó todo. Fue acusado de los abominables crímenes de licantropía y brujería, y quemado vivo en Dole, Francia, el 18 de enero de 1573.
Los lobos hambrientos o enfermos de rabia atacan a las personas. En el siglo XVI se creía que esos animales eran hombres lobo, es decir, personas convertidas en lobos.
En Francia, entre 1520 y 1575, se juzgó a cuatro personas por licantropía. En Europa eran casos poco frecuentes.
Otro hombre lobo fue capturado en Alemania, cerca de Colonia; se llamaba Peter Stubbe. Fue declarado culpable de asesinar y devorar a trece niños y a dos mujeres embarazadas. Presumía de que el Diablo le había dado un cinturón mágico con el que podía transformarse en lobo. Stubbe fue sometido al suplicio de la rueda y después decapitado y quemado el 28 de octubre de 1589.
En la época de la caza de brujas, en los siglos XVI y XVII, se creía comúnmente que las brujas acudían a los aquelarres montadas en hombres lobo. Y se decía que los brujos adoptaban forma de lobo cuando atacaban a personas o animales.
Los relatos hablan de un suceso ocurrido en 1588 en Auvernia, Francia: un cazador le cortó la pata a un hombre lobo y la guardó en su zurrón; al cabo de un tiempo la sacó y vio una mano humana con un anillo. El noble al que el cazador mostró la mano reconoció el anillo y corrió a su casa. Allí encontró a su esposa curándose una mano herida. La mujer fue quemada como bruja.
Desde la Antigüedad, la licantropía, es decir, la creencia en la posibilidad de convertirse en lobo, se consideraba también una enfermedad mental. Quienes padecían esta «enfermedad» aullaban a la luna, visitaban los cementerios y ansiaban carne humana.
Algunos hombres lobo se presentaban como criaturas bondadosas. En 1692, un campesino de 80 años declaró ante los jueces de Jürgensburg (entonces bajo dominio sueco, en Livonia) que se transformaba en lobo hasta tres veces al año. Su destino, según él, era luchar en nombre de los hombres. Afirmaba que en la noche de Santa Lucía, en la de San Juan y en Pentecostés se unía a otros hombres lobo y bajaban al infierno a luchar contra diablos y hechiceros por las cosechas del año siguiente. Probablemente el campesino se inspiró en las creencias de la época sobre las batallas que libraban hombres y magos por las cosechas.
Los lobos siempre se han asociado al mundo de la muerte. Se creía que los hombres lobo eran más activos durante las doce noches posteriores a la Navidad, cuando supuestamente los muertos vagaban por la Tierra.
La creencia de que las personas pueden transformarse en animales parece común a la mayoría de las sociedades. Donde no había lobos, otros animales ocupaban su lugar: en Sudamérica la gente se convierte en jaguares; en África, en leopardos, hienas y cocodrilos; en la India, en tigres, y en Japón, en zorros y tejones.
Primera publicación (original en polaco): 16 de mayo de 2010. Escrito por astrólogos y especialistas en esoterismo que colaboran con nuestra redacción; revisado y traducido para HOROSCOP.SPACE. © Todos los derechos reservados.
