- Los cuatro elementos (fuego, agua, aire y tierra) fueron la base de cuatro tipos de arte adivinatorio.
Adivinación por el fuego: la piromancia
Durante siglos se han interpretado las visiones que surgen al observar una llama. Un fuego rápido e impetuoso se consideraba una señal favorable; en cambio, si el fuego ardía sin fuerza y de forma irregular, era un mal presagio.
En las predicciones también se usaba el humo. Mucho humo con poco fuego era un augurio desfavorable. El humo que subía en vertical era una buena señal.
Adivinación por el aire: la aeromancia
Se observaba la dirección del viento que soplaba en el momento de la consulta y a partir de ella se sacaban conclusiones sobre el futuro.
El viento del sur anunciaba que se desvelaría algún secreto
Cuando soplaba del oeste se consideraba una señal muy desfavorable, que presagiaba desgracia o una respuesta que no correspondía a la pregunta planteada.
El viento del norte, en cambio, no respondía a las preguntas.
También se prestaba atención a la forma de las nubes y a los fenómenos meteorológicos, sobre todo a los rayos.
Los romanos dividieron el cielo en 16 sectores. Distinguían 11 tipos de rayos lanzados por 89 dioses. La predicción se basaba en el tipo de rayo y en el sector del cielo desde el que había caído.
Adivinación por el agua: la hidromancia
Consiste en interpretar los fenómenos que se producen en la superficie del agua. Las mareas y las corrientes también formaban parte del augurio. Probablemente fueron los persas quienes inventaron este método.
Para reforzar el ritual mágico se echaban al agua piedras preciosas y oro.
En la Edad Media este método se usaba, por ejemplo, para descubrir al culpable de un robo. Las mujeres hacían varias bolitas de pan y en cada una envolvían un papelito con un nombre. La bolita que se deshacía antes en el agua indicaba quién era el culpable.
Otra forma de adivinación por el agua era la gastromancia. Alrededor de un recipiente con agua se colocaban velas y se pedía a un muchacho joven o a una mujer embarazada que mirara el reflejo del agua. Lo que veían brillar ante sus ojos se tomaba como una señal.
Adivinación por la tierra (geomancia)
Este término abarca dos formas de adivinación. La primera se basa en el relieve del terreno, y la segunda consiste en predecir el futuro a partir de puntos dibujados a mano. Es un método muy curioso: primero había que dibujar rápidamente, sin contar, cuatro grupos de puntos. Después se contaban los puntos de cada grupo; si salía un número par, se ponían dos puntos, y si salía impar, uno.
Así se obtenía una de las 16 figuras geométricas formadas por puntos. Existía una tabla que establecía el significado de cada figura.
Otro método interesante era la adivinación con bola de cristal (cristalomancia), que sigue siendo popular hoy en día.
Antiguamente se creía que, para que la bola adquiriera poder, había que enterrarla en un cementerio junto a una tumba. También podía sumergirse en agua bendita durante tres semanas.
Se creía además que, tras sacar la bola del agua, había que derramar esa agua en el atrio de la iglesia mientras se leía el capítulo 6 del Apocalipsis de san Juan. La Iglesia rechazó por completo esta idea y castigó con duras multas a quienes la practicaban.
Otro método bastante particular era la necromancia, es decir, la adivinación con ayuda de los muertos.
Desde hace siglos nuestros antepasados creían que los muertos poseían conocimiento sobre el destino futuro de cada persona. En Grecia, los adivinos se tumbaban junto a las tumbas e intentaban contactar con los espíritus mediante hechizos. Otro método consistía en invocar la sombra del difunto del que se quería obtener información sobre el futuro.
Otro método era la ornitomancia, es decir, la adivinación mediante la observación de las aves.
El comportamiento de las aves, su vuelo y otras características se utilizaban con fines adivinatorios. Los vuelos se clasificaban en 12 categorías, cada una con su interpretación. Por ejemplo, que un pájaro se posara a la derecha del observador era una buena señal. Si una persona casada se cruzaba en su camino con un cuervo solitario, era presagio de desgracia. El pelícano anunciaba que alguien se pondría en peligro por hacerle un favor a un amigo.
Uno de los métodos más extraños era la llamada ictiomancia (adivinación con peces)
Para adivinar se cocían diez trozos de pescado y se echaban a un estanque. Las especies de peces que atrapaban esos bocados se interpretaban como señales. Si los peces aceptaban el alimento, era buena señal; si no comían, se hablaba de una desgracia inminente.
Repasar métodos adivinatorios tan extravagantes puede hacer sonreír al lector. Sin embargo, la infinidad de prácticas secretas demuestra lo fuerte que es en el ser humano la necesidad de desentrañar los enigmas del futuro. Cada fenómeno que interpretamos conecta con nuestro subconsciente y nuestra intuición, y da igual con qué adivinemos.
Primera publicación (original en polaco): 7 de marzo de 2010. Escrito por astrólogos y especialistas en esoterismo que colaboran con nuestra redacción; revisado y traducido para HOROSCOP.SPACE. © Todos los derechos reservados.
